Denegaciones de embarque, abandono en aeropuertos y daños en sillas de ruedas evidencian fallos estructurales y la falta de protocolos que garanticen la igualdad de oportunidades en el transporte aéreo
La confederación IMPULSA IGUALDAD denuncia la situación de exclusión sistemática que sufren las personas con discapacidad en el transporte aéreo. A pesar de la existencia del Reglamento CE 1107/2006, diseñado para garantizar la igualdad de trato, se estima que más de 500.000 personas con discapacidad encuentran limitaciones graves al intentar volar.
El informe de vulneraciones de la entidad, con denuncias recogidas a lo largo del año pasado, revela una preocupante disparidad protocolaria entre compañías aéreas. Las aerolíneas aplican criterios interpretativos ambiguos sobre “razones de seguridad” para denegar el embarque o, de forma más habitual, imponer la obligación de viajar con un acompañante cuyo billete debe costear el propio usuario. cc”.
Los testimonios recogidos evidencian que no se trata de casos aislados, sino de un patrón estructural de desprotección. Samantha Flores, de 92 años, relata cómo fue olvidada dentro de un autobús de pista en el Aeropuerto de Barajas tras un vuelo internacional: “El personal de asistencia se marchó sin darse cuenta de que yo seguía dentro. Tuve que bajar sola y caminar por las pistas para buscar ayuda”.
En la misma línea, Marta, estudiante de 19 años en silla de ruedas, denuncia que se le denegó el embarque en una conexión en Madrid debido a la falta de coordinación en la asistencia tras un retraso previo: “Me dejaron en tierra sin alternativa. Tuve que pasar la noche sola en la ciudad mientras mis compañeras de viaje volvían a casa”.
Por su parte, Myriam, de 38 años, explica cómo una aerolínea con la que había viajado anteriormente le impidió embarcar alegando que su silla eléctrica excedía las medidas permitidas por apenas 2 centímetros: “Tuve que buscar otro vuelo con otra compañía. Y, a la vuelta, me encontré con el respaldo de mi silla forzado y roto. Ahora estoy gestionando la reparación con la ortopedia”. “En otra ocasión”, explica, “llegué al aeropuerto de Palma pero mi silla no llegó en el mismo vuelo, se había perdido. Tuve que esperar varias horas sola en el aeropuerto sentada en una silla sin poder moverme hasta que la recuperaron. Perdí la jornada de trabajo por la que viajaba”.
A estos casos se suma la denuncia de un usuario en el Aeropuerto de Barajas, que asegura que su madre permaneció retenida durante más de cuatro horas debido a la falta de organización y personal de la empresa de asistencia: “El trato fue inhumano”.
Además, la organización subraya la indefensión absoluta cuando se producen daños en las ayudas técnicas transportadas en bodega. “Una silla de ruedas no es una maleta; es una prolongación del cuerpo. Su rotura o extravío deja a la persona inmovilizada”, advierte la confederación. Actualmente, no existen mecanismos ágiles para la reparación y compensación inmediata, lo que genera una gran inseguridad jurídica.
“Estamos ante una vulneración sistemática de derechos que se produce cada día en nuestros aeropuertos”, señala IMPULSA IGUALDAD. “No podemos aceptar que volar con dignidad dependa del criterio arbitrario de una compañía o del aeropuerto de origen. Exigimos que las autoridades unifiquen protocolos para asegurar que la igualdad deje de ser una promesa y se convierta en una infraestructura básica de ciudadanía”.
